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Archivo para 25 junio 2008

Breve guia optica sobre telescopios.

25 junio, 2008 3 comentarios

En un telescopio de aficionado, objeto del tema de esta entrada, se pueden utilizar diversos oculares intercambiables.

Como aproximación que no quiere decir ni tiene que ver nada con la obtención una imagen nitida o clara, el número de aumentos es el cociente de dividir la distancia focal del objetivo por la distancia focal del ocular, resulta que los oculares que tienen la distancia focal más corta son los que nos producen un mayor aumento.

Ejemplo de focales habituales 20 mm, 12 mm, 4 mm, el mayor número de aumentos nos lo da el ocular de 4 mm. ¿Por que? Si la distancia focal del objetivo es de 1000 mm, los aumentos que dan estos oculares son:

El ocular de 20 mm: 1000/20 = 50x
El ocular de 12 mm: 1000/12 = 83x
El ocular de 4 mm: 1000/4 = 250x
.

3. Lentes de Barlow:

La guía que aparece entre el portaocular y el ocular sirve para asentar la lente de Barlow, usada para simular que se posee un telescopio una longitud focal más larga (por ejemplo, el doble). Así, es posible obtener el doble de aumentos con el mismo ocular. Incluso existen lentes de Barlow variables, con las que se consigue un efecto de “zoom”.

Si se utiliza una lente de Barlow, que sirve para aumentar la distancia focal del objetivo, el número de aumentos también se hará mayor. Si la Barlow es de 2x quiere decir que la distancia focal del ejemplo anterior es de 1800 mm. por lo que con el ocular de 20 mm. Se consiguen 90 aumentos.

La lente de Barlow puede ser útil siempre que sea de buena calidad y con un telescopio en el que todas sus partes ópticas sean también de buena calidad, si no es así es mejor quitarla (suponiendo que sea posible) y actuar sin ella.

La Barlow conviene usarla cuando se va a observar objetos puntuales (estrellas dobles, por ejemplo), pero no para observaciones de cielo profundo, pues la imagen siempre se degrada.

Generalmente, fabricantes poco escrupulosos la utilizan para decir que el telescopio da más aumentos, con lo cual obtienen un argumento de venta engañoso (mayor aumento pero visión inaceptablemente borrosa).

También puede existir una Barlow interna: en los telescopios reflectores de tipo newtoniano, de 114 mm de focal, si quitamos el ocular e introducimos un simple bolígrafo, pronto veremos que topamos con una lente. En realidad, hay alguna mas y forman una Barlow. Es tan sencillo como que en el portaoculares de estos telescopios hay embutida una Barlow (los mal llamados catadriópticos de 114mm de diámetro y 1000 de focal) para que los 300 o 400 mm de focal del espejo se conviertan en los 1000mm de focal que presentan estos aparatos. Y el problema es que la Barlow no se puede eliminar… Por eso lo de “Barlow interna”…

Curiosamente algunos fabricantes venden este modelo con una segunda Barlow.

4. Los telescopios refractores:

Dejando a un lado los llamados gemelos de ópera, todos los demás prismáticos y telescopios refractores de lentes se basan en el llamado Principio de Kepler, o del Anteojo Astronómico.

Se trata de un tubo, del que en el lado delantero se encuentra una lente convergente que se llama el objetivo, que corresponde exactamente al que posee una cámara fotográfica, y que forma una imágen invertida de un objeto que esté extraordinariamente lejos en un punto del tubo que se llama plano focal. A continuación del plano focal se coloca una lente (ocular) que desempeña el mismo papel que una lupa, ya que al mirar por el ocular se observa aumentada la imágen que se forma en el plano focal.

5. Los reflectores o de espejo:

En estos telescopios el objetivo no es una lente, o un sistema de lentes convergentes, sino un espejo cóncavo.

Hay varios tipos de telescopios reflectores. Vamos a tratar de describir los más elementales:

a) El telescopio reflector de Newton:

En 1671 Isaac Newton construyó un telescopio que en esquema consistía en lo siguiente:

Colocó en el fondo de un tubo un espejo cóncavo esférico. La imagen que forma un objeto situado en el infinito es real, invertida y situada en su plano focal. Newton colocó entonces un pequeño espejo plano entre el espejo esférico (objetivo) y su plano focal, a menor distancia del objetivo, por tanto, que la distancia focal, con una inclinación de 45º para que los rayos que forman la imagen se desviaran 90º a fin de que pudiera ser observada por un ocular colocado fuera del tubo.

En un telescopio del tipo de Newton, la distancia focal del objetivo es, aproximadamente, la longitud del tubo. Generalmente, cuando se adquiere comercialmente un telescopio de este tipo, viene provisto de una etiqueta donde figura la relación focal:

F = f/d

Donde f es la distancia focal del objetivo y d el diámetro del objetivo.

Evidentemente, si se conoce la relación focal y el diámetro del objetivo, la distancia focal f del objetivo es inmediata:

f = F . d

b) El telescopio reflector de Cassegrain:

Tiene colocado en el fondo del tubo un espejo cóncavo parabólico, el cuál está agujereado en su parte central. Los rayos luminosos que refleja inciden sobre un espejo convexo, el cuál los refleja a su vez, atravesando la abertura del espejo principal y formando la imagen en el foco, situado detrás de él. En el foco puede colocarse un ocular, o una cámara fotográfica, etc.. De esta forma se logra incrementar la distancia focal del aparato sin aumentar su longitud. Si l es la distancia entre los dos espejos y f1 y f2 sus respectivas distancias focales, la distancia focal f del instrumento viene dada por la relación:

6. Telescopios electrónicos:

El telescopio electrónico o cámara electrónicaes un dispositivo, ideado en 1933 por Lallemand, que aumenta considerablemente el poder separador de los telescopios. Los rayos luminosos procedentes del telescopio inciden sobre un cátodo metálico y producen una corriente electrónica por efecto fotoeléctrico. El flujo electrónico convenientemente amplificado y localizado por campos eléctricos y magnéticos, da una imagen, que se recoge sobre una placa fotográfica, más luminosa y rica en contrastes que las obtenidas con oculares ópticos.

7. Sobre la adquisición comercial:

Para quien sea principiante en la observación astronómica y desee comprar un telescopio, podríamos hacer algunas indicaciones útiles para su elección que, en realidad, resumen lo expuesto hasta aquí sobre la óptica de estos instrumentos. Y hemos de indicar, que aunque no hemos hablado de la montura, ésta ha de ser robusta, recomendable de tipo ecuatorial alemana y con posibilidad de motorización. La montura es, para los aficionados expertos, la parte fundamental del telescopio.

Sin embargo, para quién se inicie en la observación astronómica, sin un dominio de las constelaciones y del uso de las coordenadas astronómicas ecuatoriales para la identificación de objetos en cartas estelares, siempre es recomendable que adquiera en principio unos buenos prismáticos, para, cuando tenga la soltura necesaria, iniciarse en el manejo del telescopio.

Los prismáticos, en general, tienen la ventaja de mostrar un campo más amplio de zona estelar que el ocular de un telescopio, por lo que el aficionado no demasiado experto puede “situarse” más fácilmente en la zona de la bóveda celeste que le interesa observar. No hemos de considerar a los prismáticos como algo accesorio, menos importante que un telescopio. No olvidemos que, por ejemplo, el cometa Hyakutake fue descubierto con unos prismáticos (eso sí, excelentes) colocados sobre una montura.Para adquirir, pues, un telescopio, nos tendríamos que hacer varias preguntas:

- ¿Qué es un telescopio?

Un telescopio es un instrumento que recoge la luz y la enfoca. Cuanto más “gordo” sea el tubo, más luz recogerá. Esto quiere decir, que cuanto mayor sea la abertura, más luminoso será el telescopio y más estrellas débiles se observarán con él. Los aumentos que se consigan dependen también de la abertura, pero no es el número de aumentos lo más importante en un telescopio.

- ¿Para qué vamos a usar el telescopio?

Un telescopio, en general, es usado por el aficionado para observarlo todo, todo lo que “pille”. Pero, de todos modos, habría que distinguir algún tipo de utilidad principal, a saber, observación de planetas, observación de cielo profundo, realización de fotografía, …Si el telescopio lo vamos a dedicar fundamentalmente a la observación planetaria, es mejor un telescopio refractor que un telescopio de espejo, pues presenta una mejor calidad de imagen al refractar la luz. Estos telescopios, en general de tubo delgado (aberturas comunes son 70 mm, 90 mm, 103 mm, 120 mm, …) presentan el inconveniente de que su precio es mucho mayor que el precio de un reflector de igual abertura. Si, en cambio, el telescopio va a ser usado en la observación de nebulosas, cúmulos globulares, galaxias lejanas, etc.. (observación de cielo profundo) es más conveniente un telescopio de gran abertura y que sea reflector. Su ventaja es la luminosidad, por una parte, que nos permite la observación de objetos débiles, y también su precio, incomparablemente menor que los refractores usuales. Finalmente, si el telescopio lo vamos a usar para la actividad fotográfica, es absolutamente necesario su motorización sobre una montura de tipo ecuatorial, muy robusta para que se mantenga la estabilidad del mismo. El telescopio debe, en definitiva, estar motorizado tanto en la coordenada de ascensión recta como de declinación, a fin de que pueda seguir el movimiento aparente de las estrellas en la bóveda celeste, movimiento como sabemos debido a la rotación de la Tierra, y nos permita la adecuada exposición fotográfica.

Salu2, Rafa Alcoholado.

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