Prisioneros y Contaminación.
He estado observando los precios de la gasolina y el gas-oil, los cuales están cada vez más al alza. Todo ello, me ha hecho reflexionar acerca de la naturaleza humana y de que solo somos capaces de predecir las amenazas a corto plazo. Eso unido a una actitud por parte de del Gobierno, únicamente centrada en que las cuentas cuadren, y que hacen que el precio del combustible este lleno de externalidades, me hace llegar a la conclusión de que: O se bajan los impuestos que gravan a los carburantes y al transporte público.
Porque, sino de bajan, seremos uno de los países más contaminantes del mundo.
Para explicar porque pienso esto, voy a basarme en un juego matemático llamado, “Dilema del Prisionero”. Es un juego que ya existía antes de que Nash desarrollara toda la teoría de juegos y añadiese más complejidad a esa área de las matemáticas. El dilema consiste en que se encierra a dos prisioneros en dos habitaciones separadas y sin posibilidad de comunicación entre ellas. A los dos prisioneros se les ofrece la mitad de la condena si inculpa al otro, puesto que el interrogador no sabe cual de los dos es culpable o si ambos son culpables. En caso de que no hablen ninguno de los dos, ambos serán absueltos. La solución al problema es la cooperación, pero como están incomunicados no pueden cooperar, la sombra de la duda la siembra el interrogador hablando con ellos por separado. La mejor opción a elegir por parte del prisionero es, inculpar al otro. Porque a cambio consigue la mitad de la condena, dado que si el otro, lo inculpa a él, este se llevara la peor parte, la condena completa. Si jugamos una sola vez, el que primero delate, “gana”, al menos consigue la mitad de la condena. Si jugamos muchas veces, se observa que todos pierden continuamente, incluido el interrogador. Porque realmente no sabe cual es el culpable y un inocente va a la cárcel. Sin embargo si puediesen cooperar, solo pierde uno: el interrogador o carcelero. Porque el culpable se va de “rositas”.
Pues partiendo del dilema anterior y centrándonos el precio del combustible, creo que todos estamos ante un Dilema del Prisionero cuando elegimos entre coche particular o transporte público.
Pongamos que de media esta a 1,40 euros el litro, estoy suponiendo una media entre el precio del litro de gasolina 95 y el precio del litro de gasoil normal. Personas como yo, ciudadanos de a pie, estamos ugando al Dilema del Prisionero pero vez de con dos jugadores, con muchos jugadores.
Mi coche, que no es nuevo, es del año 2003, recorre por 1,40 euros unos 25 km, que es la distancia aproximada que separa mi casa del trabajo. Si tuviese que coger el autobus, son 1,35 euros + una caminata o coger un segundo autobús que me saldría 1,10 euros más.
En la balanza pues pongo, el ir cómodamente en mi coche por 1,40 euros y buscar sitio para aparcar, siendo eso sí, más independiente en horario asumiendo un atasco o ir en 1 o 2 autobuses incomodo y pasar por el mismo atasco pero de forma más incomoda. La decisión es un Dilema del Prisionero clásico solo que jugado no por uno, si no por miles de personas y la mejor solución puesto que es imposible ponerlos a todos de acuerdo, como en el Dilema del Prisionero es la solución mas egoísta para todos los jugadores. Que es la que mas afecta el medio ambiente. Nuestro cerebro después de 200.000 años de evolución, esta únicamente preparado para ver y solucionar amenazas inmediatas, aunque a largo plazo sea la peor.
Los distintos gobiernos regionales, locales y del Estado si podrían hacer algo que es controlar por medio de los impuestos estas, “externalidades”. Que es como se llama en Economía al factor que no siendo el principal determinante de un bien, en este caso el principal determinante es el precio del barril de petroleo, controla el precio final del producto. En nuestro caso el precio del transporte publico. Con un porcentaje fijo de impuestos y un precio del barril de petroleo en alza, hace que los ciudadanos tomen decisiones que comprometen un recurso que les amenaza a largo plazo, el medio ambiente y el gobierno en su afán de recaudar y no de manejar con eficiencia los recursos generales, fomenta tales decisiones, manejando mal las externalidades.
Otro ejemplo de Dilema del Prisionero, es cuando se pide por ejemplo el uso de un día sin coche y tienes que desplazarte a alguna parte, ya sea por trabajo o por ocio. Como nuestro cerebro solo esta preparado para solucionar amenazas inmediatas, volvemos a jugar de nuevo a un Dilema del Prisionero con muchos jugadores, la mejor opción para nosotros es el enfoque egoísta:
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Los demas cogen coche … |
Los demas cogen autobus …. |
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Cojo el coche ….. |
Pillo un gran atasco, pero voy comodamente y que le den al medioambiente …. |
Voy comodamente, llego al sitio antes que nadie, aparco sin problemas y total se ha contaminado menos porque los demas van en autobus. |
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Cojo el autobus …. |
Voy incomodo, con un horario impuesto (el del autobus) y además no me deja justo en el sitio en al que voy. Y por supuesto he pillado atasco porque los demas van en su coche. |
Es lo mejor para el medio ambiente todos ganamos a largo plazo, pero voy incomodo y no me deja justo en el sitio. Pero bueno, todos vamos igual de incomodos. |
Aquí se ve claro el Dilema del Prisionero, la mejor solución es: todos en autobús o todos en coche. Como poner de acuerdo a tantos jugadores es imposible, la opción mas egoísta es la mejor para ti, pero la peor para el país y para la Tierra. Nuestro cerebro solo esta preparado para resolver amenazas inmediatas. El papel de carcelero o interrogador en nuestro caso lo hace la Tierra, porque siempre pierde, se tome la decisión que se tome, aunque cooperando pierde menos, porque se produce menos contaminación.